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Hablamos mucho de la nube, pero ¿qué es?

Continuamente aparece en nuestro día a día tecnológico el termino nube , cloud y expresiones análogas –clouding, subirlo arriba, en el servidor, etc.- siendo su uso asimilado e interiorizado. Pero, ¿qué es exactamente la nube? Vamos a pasar a dar una visión cercana y entendible para los más profanos en la materia.

¿Qué es?

De forma simple y entendible, la tecnología informática en la nube es el suministro de servicios informáticos telemáticamente. En estos están incluidos a nivel de hardware -los elementos tangibles- servidores, recursos de almacenamiento e infraestructuras necesarias para su correcto funcionamiento. Por otro lado, tenemos el software -la parte no material y se trataría de líneas de código, es decir, programas informáticos- integrado por bases de datos, gestión de redes, análisis e inteligencia y otros recursos o aplicaciones complementarias. Igualmente, requiere un canal de comunicación y conexión con los usuarios, siendo éste a través de Internet y sus diferentes servicios y protocolos de conexión (ftp, http/s, www, ssh…). El conjunto de elementos conformarán el concepto de computación en la nube o “cloud computing“. El objetivo es ofrecer una innovación más rápida, recursos flexibles y economías de escala, en cualquier ámbito y situación, tecnológicamente hablando.

Esto debería permitir que aquellos que pasan a usar dicho servicio no dependan tanto de sus dispositivos y ordenadores personales o de trabajo, ni tampoco invertir en grandes costes en servidores locales. El gasto en infraestructuras también sería inferior, y se adaptaría a una realidad multidispositivo, permitiendo convivir diferentes ecosistemas de trabajo ágilmente.

“La nube proporciona servicio a empresas de todos los tamaños… la nube es para todo el mundo. La nube es una democracia”

MARC BENIOFF | DIRECTOR EJECUTIVO DE SALESFORCE -primer servicio empresarial en ofrecer aplicaciones de negocios en la nube en 1999.

¿Cómo funciona?

Su operatividad se basa en la utilización de capas de red, que nos permiten conectar diferentes dispositivos -de punto periférico- de los usuarios (ordenadores, teléfonos inteligentes, NAS, etc.).

A su vez, el servicio necesita de dos partes: Front End y Back End. El Front End es la parte formada por el dispositivo del cliente y la aplicación que necesita para hacer uso del sistema. En el otro lado, en el Back End están los servidores y sistemas de almacenamiento de datos, que son los que prestan el servicio denominado “en la nube”.

¿Qué clases hay?

Ante todo, debemos aclarar que todas las nubes no son iguales. Esta debería adaptarse a las necesidades y búsqueda de soluciones de cada empresa, institución o comunidad. Por ello, se requiere un diseño y arquitectura adaptadas a dichas necesidades.

Tenemos cuatro formas diferentes de implementar el servicio:

Nube pública. Son propiedad de proveedores de servicios en la nube (Microsoft, Google, Amazon…) La administran, ofrecen diferentes servicios y almacenamiento vía internet. Cada usuario gestiona su propia cuenta.

Nube privada. Las utiliza en exclusiva una empresa u organización. Puede ser creada físicamente en el propio centro de datos, de forma local. También puede delegar las infraestructuras a proveedores externos, que realizan una función de hospedaje de los diferentes servicios y almacenamientos. Todos los recursos y servicios quedan dentro de una red privada.

Nube híbrida. Es aquella que combina elementos de la nube pública y privada. Se encuentran interconectadas, permitiendo compartir datos y servicios entre ambas. Ello aporta un alto grado de flexibilidad a la nube, aumenta las posibilidades de desarrollo y potencia la infraestructura y la seguridad.

Nube comunitaria. Es menos conocida y extendida. Se da cuando varias empresas u organizaciones concentran sus recursos en un entorno en la nube, de forma compartida.

¿Qué tipos de servicios hay?

Aunque hay una gran variedad de tipologías de servicios en la nube, podemos agruparlos casi todos en cuatro grandes categorías: infraestructura como servicio (IaaS), plataforma como servicio (PaaS), sin servidor y software como servicio (SaaS). Se suele conocer al conjunto de servicios en la nube, en el argot informático, como la “pila” informática en la nube, porque se apoyan y basan unas en otras.

Infraestructura como servicio (IaaS). Se trata de la más básica de servicios informáticos en la nube. Con IaaS, se arrienda la infraestructura (servidores, máquinas virtuales, almacenamiento…) a un proveedor de servicios en la nube.

Plataforma como servicio (PaaS). Hace mención a los servicios de informática en la nube que suministran un entorno a petición para desarrollar, probar, entregar y administrar aplicaciones de software. Está diseñado para facilitar a los desarrolladores la creación rápida de aplicaciones web o móviles, sin preocuparse de nada más.

Informática sin servidor. Mediante un solape con PaaS, se centra en crear la funcionalidad de aplicaciones sin tener que dedicar recursos y esfuerzos en mantenimiento de servidores e infraestructuras. Estas ofrecen una alta escalabilidad y se basan en eventos, usando los recursos estrictamente necesarios.

Software como servicio (SaaS). Se trata de un método de entrega de aplicaciones a través de Internet a petición. Los proveedores en la nube hospedan y administran las aplicaciones, así como todos los recursos e infraestructuras asociadas a ellas. Además, realizan las actualizaciones de software y revisiones de seguridad. El usuario final se conecta a la aplicación vía internet. El entorno de trabajo suele ser un navegador de internet, en ordenadores, y aplicaciones específicas, en móviles y tabletas.

¿Por qué es aconsejable el uso de la nube?

Reduce el gasto y la necesidad de actualización constante de hardware. Las preocupaciones constantes desaparecen, con respecto a tener que mantener un software específico instalado y configurado, servidores asociados, así como cumplir unos requisitos mínimos de hardware en un entorno concreto de trabajo. Todo ello se traduce en que el responsable es el proveedor de los servicios en la nube, resultando los únicos costes el tener un hardware con unas características mínimas de compatibilidad, siendo el abanico muy amplio, tanto en especificaciones técnicas como sistemas operativos utilizados.

Implementación de mayores niveles de seguridad. Los servicios en la nube son razonablemente seguros (la seguridad total no existe, siempre habrá algún grado de vulnerabilidad, nos lo cuenten o no). Suelen invertir mucho en seguridad cibernética de alta calidad. Tienen una infraestructura mayor, más fuerte y con mayor inversión de la que podría hacer una empresa tradicional u organización. Toda este contexto redunda en un mayor grado de seguridad en todos los usuarios. Estas políticas de seguridad están además en constante revisión y mejora.

La computación en la nube equipara a todos a un mismo nivel. Da igual ser un usuario particular, un pequeño centro de trabajo o una gran empresa, pues dicho servicio “democratiza” el software corporativo y de calidad.

¿Qué características tiene?

Bajo demanda: Se invierte menos en recursos TIC y requiere menor formación técnica a la hora de implementar un entorno adaptado a las necesidades.

Multiplataforma: Es suficiente tener una conexión a Internet (con un mínimo de calidad), para así acceder al servicio a través de cualquier dispositivo de usuario.

Recursos en pool: Sigue el modelo de multiusuario, lo que significa que hay varios usuarios del software. Permite el trabajo colaborativo y simultáneo.

Flexibilidad rápida: Los servicios se adaptan al usuario y a los requerimientos de este.

Servicio medido: Los recursos pueden ser monitorizados y controlados. Esto permite una mejor gestión de los recursos y de forma anticipada.


Motivos para usar la nube

Tras este pequeño análisis, podemos indicar los siete principales motivos para usar la computación en la nube en nuestro día a día:

FLEXIBILIDAD

Estos servicios se adaptan a la demanda de forma rápida y casi instantánea.

RECUPERACIÓN ANTE LA PÉRDIDA DE DATOS

A través de sistema de copias incrementarles y sistema de prevención de desastres, es fácil recuperar los datos perdidos o borrados accidentalmente.

ACTUALIZACIONES CONSTANTES Y AUTOMÁTICAS DE SOFTWARE

Tanto los servidores como las aplicaciones de conexión suelen ser actualizadas y revisadas constantemente, para su mejora.

CAPACIDAD DE TRABAJO MÓVIL

Los usuarios pueden trabajar y usar los servicios casi desde cualquier lugar y en cualquier momento, siempre que tengan una conexión a Internet.

COLABORACIÓN

Todo los usuarios pueden compartir recursos (aplicaciones y archivos) a la vez y coordinadamente.

SEGURIDAD

Los criterios de seguridad y almacenamiento de los datos son altos. Además, la destrucción, avería o perdida de un dispositivo no afecta a la integridad de almacenamiento de los datos.

VALOR ECOLÓGICO

Esta forma de trabajar y el uso de recursos e infraestructuras asociadas utilizan un menor espacio y consumo energético que la forma tradicional de trabajo digital. Esto reduce nuestra huella de carbono, redundando en la protección de nuestro entorno de forma local, así como de todo el planeta, en su conjunto.


La nube en el contexto educativo

Tras esta breve explicación de la nube, veremos las posibilidades de uso en un entorno educativo, viendo qué casos se suelen dar.

Tenemos varias posibilidades y estrategias, dependiendo de nuestros recursos, presupuesto, objetivos y planes de uso.

Simplificaremos las posibilidades a las dos grandes alternativas que son más factibles.

La primera es usar una nube híbrida basada en el modelo SaaS. A día de hoy, hay dos grandes empresas (Google y Microsoft) que ofrecen dicho entorno de computación en la nube adaptado a un uso educativo. Además, suele ser gratuito para entidades públicas (o concertadas) de formación reglada.

Por un lado, tenemos al entorno de trabajo en la nube de Google, G Suite for Education (el más popular y extendido), y por otro, el cloud computing de Microsoft, MS 365 Education.

La segunda alternativa es crear nuestra propia nube privada, con tipología tipo “pila” (integrada por IaaS y SaaS) usando un entramado de software y aplicaciones, conjuntamente con nuestro propio servidor de contenidos. Sería un entorno Open Source, basado en un servidor Linux (preferentemente Debian o análogo), integrando un servidor web, además de una serie de servicios asociados (FTP, servidor de correo…).

Todo ello, complementado con una plataforma educativa (Moodle preferiblemente), un entorno de gestión de archivos (NextCloud), un paquete ofimático en línea (OnlyOffice), sistema de calendario (iCalendar), así que otros recursos que creamos oportunos implementar para uso educativo, administrativo o de gestión (previo análisis y viabilidad).

Esto conlleva un gran esfuerzo, tanto de tiempo, formación e inversión para las entidades que apuesten por ello. A pesar de estos inconvenientes es plausible su instauración, aunque debemos recordar que es necesario un mantenimiento, mejora y eliminar constantemente vulnerabilidades detectadas en dicho entorno.

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